Muerte en el Vaticano vs Ángeles y demonios.
Existen muchas formas de contar una historia, y sin duda los detalles en la narración son lo que hacen que un texto sea único. Por eso me encanta descubrir por aquí y allá historias que se han contado de diferente forma pero que encierran la misma trama.
Ese es el caso de estas dos novelas.
La primera es: Muerte en el Vaticano de Maurice Serral y Max Savigny, narra la historia de un atentado contra el Vaticano, justo para matar al papa reinante.
Pero sucede que el pontífice fallece sin que el atentado sea efectuado. Al parecer es una muerte natural pero en realidad es asesinado por un miembro de la iglesia, que además fue criado por papa, tal y como si se tratara de su hijo.
En Ángeles y Demonios de Dan Brown, cuenta una historia parecida. Con más acción y más de un muerto, pero centrada en la relación del pontífice con su asesino las historias se parecen mucho.
Y la razón está en el motivo verdadero detrás de las muertes. Llevar a la ciencia como herramienta que confirme la fe.
La inquisición y muchas de las ideas del oscurantismo, convirtieron al conocimiento y el pensamiento racional en un enemigo. Y romper con esas tradiciones ha sido un proceso largo y complicado para la religión cristiana y para otras religiones (cada una en formas muy diversas).
Los personajes de los Papa representan ese punto donde la Fe, se ve confrontada por la razón y decide convertirse en metáfora de la ciencia; deja de confrontarla para admitirla como explicación de lo que “siempre ha dicho”: ´Dios creó al mundo y los hechos lo demuestran.´ Apropiándose de saberes en lugar de rechazarlos.
Por otro lado, los religiosos asesinos son una representación de la sociedad que se aferra a la inmovilidad social; ejemplos de conservadores, conscientes de que la falta de preparación de las masas les impide hacerse responsables de la libertad que da la ciencia.
Al final uno de ellos se mantiene oculto, como centinela de la continuidad de la fe; asegurándose que ideas progresistas no entren en la Capilla Sixtina. El otro muere con la intención de reafirmar la fe en los milagros.
Ambas historias son novelas muy recomendables; que con un ojo más crítico presentan problemas teológicos y éticos con total vigencia. Además narran parte de los cambios de paradigma de los últimos años.


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