100 años de soledad
En México, cuántos conservan su frontera cerrada al correr del tiempo.
Para mi 100 años de soledad, de Gabriel García Márquez, es una joya literaria que se lee mejor atemporalmente. Sé que se escucha extraño pero esta novela da tantos saltos en el tiempo y en los personajes, que leerla en temporadas, de un mes o una semana; va cambiando la perspectiva que te da la historia.
100 años de soledad simplemente es un ejemplo de la historia circular del pensador italiano Vico, o incluso de Nietzsche y el “retorno eterno”. Y es tan actual, que parece que los 100 años que Dios concedió a Macondo siguen sucediendo.
Tras leerla, cada vez que visito un pueblo mágico: me imagino que ahí llega el circo a ofrecer el hielo como maravilla del mundo. También veo un Macondo en las manifestaciones por los 43. En las noches oscuras cuando sopla el viento y me parece que se formará un tornado en cualquier momento.
Al final Gabo, nos regaló un par de espejos para ver a México, repetido hasta el infinito en una historia ejemplo.
Hoy me acordé de esta joya literaria porque me descubrí mirando un escritorio plagado de etiquetas. Hacer tal pendiente, teléfono de tal, cambiar un cuál. Y de ese chispazo me curé de la enfermedad del olvido.


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