La importancia de hablar sobre ti
A todos nos encanta hablar de nosotros mismos, de una u otra
forma vamos plasmando nuestra personalidad; dejando vestigios de ella por aquí
y allá.
Pero hablar sobre nuestras debilidades, sentimientos,
acciones o incluso circunstancias (que al final es lo que nos hace ser nosotros
mismos es complicado). A mi parecer eso es lo que da valor a los libros de
historias de vida; fuera incluso de lo grandiosas o exitosas que sean las vidas
del protagonista.
Pero sin duda se puede sacar tela de donde cortar a las
vidas plagadas de detalles inspiradores. Ese es el caso de Randy Pausch,
profesor de informática en una universidad de Pittsburg; quien, tras dictar una
conferencia sobre cumplir los sueños de la infancia, colaboró con el periodista
Jeffrey Zaslow para crear el libro autobiográfico “La última lección”.
El libro es, básicamente, una forma novelada y muy bien
redactada de la vida de un hombre que consiguió sus sueños de la infancia;
trabajando en actividades totalmente diferentes a lo que podría ser “El camino
para cumplir tus sueños”.
Por ejemplo, Pausch soñaba con volar, y ser profesor de
informática lo llevó, con un grupo de alumnos, a probar la gravedad cero. No
quiere decir que se convirtiera en piloto o que practicara paracaidismo.
Simplemente trabajó mucho y, entre sus muchas recompensas, tuvo la experiencia
de “volar”.
El mensaje más importante en ese libro no son las
circunstancias que vivió su autor, sino la filosofía de vida que llevó. El aprecio
de los pequeños detalles y placeres en su vida; la forma de medir las
consecuencias de una acción, siendo lo peor en el mundo: “ser comido por un cocodrilo”,
sabiendo que si la anécdota no terminaba así entonces todo podría ser
soportable; y el último mensaje: si quieres algo, encuentra cómo realizarlo.
Al final el hombre muere, como todos lo haremos; pero en
legado deja sus enseñanzas en éste libro. Para mí una buena lectura, además de
rápida, pues su extensión no es mucha.
Si lo leyeron y les ha dejado reflexionando, cuentenme sus cavilaciones.
Al final esas palabras son lo último que podemos legar a la posteridad.
Y si no leen el libro, al menos vean la conferencia.


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