Andarse por las ramas


La terquedad, es un elemento importante para nuestra sociedad. Aferrarnos a una idea, nos concede propósito. Los personajes obsesivos son un ejemplo de las pasiones humanas; y un excelente hilo conductor en las novelas.

Uno de mis tercos favoritos es Cosimo, personaje principal de la novela “El Barón Rampante”, del escritor italiano, Italo Calvino. Un hombre que creció y vivió en las ramas de los árboles de una comunidad, con una vegetación prodigiosa y basta. Algo que para mí, suena fantástico.

El carácter de Cosimo es desafiante, empeñado en la libertad, pero sobre todo es un caballero. Y como ha prometido no bajar de los árboles, pasa su vida entera andando por las ramas.
Parece una locura la actitud de Cosimo, alguien tan terco que se rehúsa a tocar el piso, ni siquiera en la muerte.

En la historia, Cosimo demuestra que su posición con respecto al suelo, no es un impedimento para ser un buen ciudadano e incluso llevar el título de barón. Simplemente es un símbolo de libertad.
La novela es compleja, abarca desde la decadencia de las monarquías en Europa, hasta enlazar los ideales de “libertad, igualdad y fraternidad” de la Revolución Francesa, con la vida cotidiana y sencilla del pueblo.


La idea de Calvino se me antoja un ejemplo "hippie"; pero enmarcado en un lenguaje rico y una psicología de personajes tan bien estructurada, que resulta una joya literaria. Al final ésta novela me hace desear ser una terca, buscadora de la libertad; de ramas de pino y roble, en una deforestada ciudad.

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