Primavera con una esquina rota, exilio y pertenencia
La migración es un fenómeno que ha acompañado a nuestra
especie durante toda su historia; los humanos hemos recorrido el mundo,
abandonando nuestro lugar de origen hasta poblarlo por completo. Pero, el
camino no siempre inicia por el afán de descubrir nuevas tierras, a veces sucede
que el individuo se ve obligado a salir de su patria, a vagar como exiliado en
otro lugar que le sorprende.
Mario Benedetti expresó el exilio de una forma gloriosa en
la novela “Primavera
con una esquina rota” conformada por distintas voces: una esposa, una niña, un
amigo, un abuelo, un prisionero político, una humanidad.
Benedetti y su magistral forma de hilvanar el lenguaje
expresan la contradicción del sentido de pertenencia que arraigan las personas
al perder su patria, al moverse por un mundo que les resulta ajeno, donde se descubren sorprendidos
por cada fachada y rostro desconocido
que encuentran.
Así, hacer el amor con luz de día, pasear con un bastón,
aferrarse a un “no” ante cualquier interrogatorio se convierten en los simbólicos
capa y escudo de cada personaje, algo que les ayuda a sobrevivir y luchar a
cada momento ante la incertidumbre de verse exiliados.
Esta hermosa novela de Benedetti es actual y humana, la
historia y las emociones se repiten en mil escenarios a lo ancho del mundo, lo
mismo con latinos que con europeos, africanos o asiáticos; esta obra es espejo.
“Este país no es mío pero me gusta bastante. No sé si me gusta
más o menos que mi país.”



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