Cuentos del azar o la necesidad
La verdad soy creyente del karma. Creo que si un día nos estuviéramos a preguntar ¿Dios por qué me pasa tal o cual cosa? Él se nos aparecería con una larga lista de las cosas que nos hacen ser quienes somos y hacer lo que hacemos. Por eso me encantan las narraciones que le dan al autor, y de paso al lector, la oportunidad de dar a cada cual lo que le corresponde.
Admito que me gustan las lecturas donde parece que el azar es el verdadero brazo justiciero. Por eso "Cuentos del azar o la necesidad" de Francisco Prieto es un deleite para mi.
Las narraciones cortas de éste libro son una joya de sarcasmo, resignación, buen humor, fragilidad y coraje;sí, todo eso cabe en los cuentos de Prieto. Y además le sobra espacio para agregar contexto, personajes bien construidos y uno que otro chiste.
Mi cuento predilecto es "Un sacudimiento imprevisto" la anécdota de Amelia Vallejo la he leído mil veces. Algunas veces me concentro en sus molestias menstruales, otras en su angustia o el miedo a la soledad que padece acompañada; otras, muchas vuelvo sólo para leer cómo cuenta su anécdota a las amigas "me cae que le di la kotex", lo admito, cuando llego a esa parte ya estoy en franca carcajada; otras me pregunto si no coquetea con el hombre del banco con la esperanza de perder el miedo a su soledad, igual que como nos arriesgamos al charlar con un extraño.
Prieto consiguió en sus cuentos abrir la ventana de lo humano, de la maravilla que representa dar significado al azar que nos atormenta.
Admito que me gustan las lecturas donde parece que el azar es el verdadero brazo justiciero. Por eso "Cuentos del azar o la necesidad" de Francisco Prieto es un deleite para mi.
Las narraciones cortas de éste libro son una joya de sarcasmo, resignación, buen humor, fragilidad y coraje;sí, todo eso cabe en los cuentos de Prieto. Y además le sobra espacio para agregar contexto, personajes bien construidos y uno que otro chiste.
Mi cuento predilecto es "Un sacudimiento imprevisto" la anécdota de Amelia Vallejo la he leído mil veces. Algunas veces me concentro en sus molestias menstruales, otras en su angustia o el miedo a la soledad que padece acompañada; otras, muchas vuelvo sólo para leer cómo cuenta su anécdota a las amigas "me cae que le di la kotex", lo admito, cuando llego a esa parte ya estoy en franca carcajada; otras me pregunto si no coquetea con el hombre del banco con la esperanza de perder el miedo a su soledad, igual que como nos arriesgamos al charlar con un extraño.
Prieto consiguió en sus cuentos abrir la ventana de lo humano, de la maravilla que representa dar significado al azar que nos atormenta.



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