Las memorias de Sherlock Holmes


Admiro a Sr. Arthur Conan Doyle por crear tremendo personaje. Amo al detective. Y como mucho se ha hablado del detective, y mi ego de fan solo me permite echar flores, me atreveré a dedicar este texto al Doctor.

John Watson, un inglés de pies a cabeza, retirado de las fuerzas de su majestad, condecorado. Que busca en Londres un lugar para vivir y se encuentra con un compañero bastante peculiar. Pero en lugar de dejarlo pasar, como otro lo hubiera hecho, se interesa en el trabajo y actividades de Holmes, al punto de volverse su socio.

Watson es todo un caballero, sabe respetar la privacidad de Holmes, amable con su casera, la señora Hudson, y respetuoso con todos los clientes que llegan a Baker street. Además es alguien interesado en la cultura, y alegre con la vida, sin llegar a lo ingenuo.


Pero, a mi gusto, el mejor atributo de Watson es su habilidad para narrar. Te mantiene atento a los detalles, con las palabras te indica la dirección a seguir; y al final te sorprende dando giros inesperados que humanizan las acciones de los involucrados. Watson es la ventana para descubrir a Holmes, es quien lo hace más humano y accesible.

En Las memorias de Sherlock Holmes, destacan Brillo de Plata, que me parece una historia muy emocionante y tan bien narrada que casi puedes oler las cuadras o la tierra mojada, además de lo emocionante que resulta una mirada a las carreras de caballos.

Hay dos cuentos que me parecen contrastantes, La Cara Amarilla y El Tratado Naval; ambas historias me parecen demostrar que las personas que tratamos comúnmente pueden tener un carácter totalmente diferente, pues en la primera el cliente del detective demuestra amor por su esposa y por su hija, aún cuando se esperaba lo contrario de él. Y en la otra, el cuñado demuestra poco aprecio al traicionar a otro.

Sin duda Holmes y Watson son personajes pilar de la literatura, ejemplo de amistad, confianza y lealtad; pero son los personajes secundarios, cada cliente y villano los que dan verosimilitud a las narraciones. Es esa forma de actuar frente a la desesperación la que conmueve los corazones. Y es Watson con sus matices humanos, y no Holmes con la inteligencia petulante, lo que hace de esas memorias una historia inigualable.

Mis adaptaciones favoritas de Sherlock Holmes:
Policías y ratones, película de Disney, de 1986.
El Sabueso de los Baskerville, de Terence Fisher en 1959

Mis adaptaciones de Watson favoritas:
Martin Freeman, Sherlock, serie de la BBC.
Heinz Rümann en El hombre que fue Sherlock Holmes, de 1937.
Y Joan Watson, Luci Liu, en Elementary, 2010.

Mi Moriarty favorito:
La Liga Extraordinaria, Richard Roxburg 2003


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