¿Olvidamos cómo leemos?

Acabo de leer un artículo del diario digital "El País", de Aloma Rodríguez. Trata de la capacidad de memoria de las personas relacionada a la memoria de "leer" y la percepción que tenemos de dicha acción contra los recuerdos que generamos por el contenido del texto que "leemos".

Así que hice un ejercicio reflexivo, ¿qué leí ayer?

Recordaba todo el contenido, desde las primeras notas del periódico, los mensajes de buenos días en el Whats App hasta el capítulo de la vida de Nelsie Dambre, del libro de Isaura Corlay, que es el libro que me acompaña estos días.

Y entonces me puse a pensar en la memoria que tenía del acto de leer en sí. Ahí me fue más difícil, apenas recordaba el celular, pero si la postura de mis piernas, mientras vigilaba no caerme por ir caminando con el teléfono en la mano, recordaba la pantalla de la computadora, el café y el sabor de la galleta que me comí al consultar el periódico; incluso recordé a la conversación de dos hombres en el camión mientras leía sobre la bailarina en el libro de portada rosa, con todo y las manchas de humedad que ahora acompañan las páginas del ejemplar.

Creo que recordar ambas facetas de la lectura es muy agradable. ¿Qué lees tú? ¿Recordarás mañana las múltiples sensaciones que tienes mientras lees esto?

Mi memoria parece contradecir el texto de Aloma Rodríguez, tal vez con lecturas menos recientes.

Hago un esfuerzo, y me remonto a la tarde en que mi hermana mayor me leyó de tajo "Las Batallas en el desierto", de José Emilio Pacheco. De eso ya hace más de 18 años, "me acuerdo, no me acuerdo..." que bien liga esa frase, puedo recordar el edredón blanco de la cama de mi hermana, la sensación de que las piernas se me adormecían, incluso cómo fue bajando el sol y la luz del cuarto fue cambiando, recuerdo que pensé que oscurecía antes de que ella terminara la historia seguramente no me la volvería a leer.

Supongo que ese recuerdo no cuenta, al final era ella quién leía, y esa historia ya se las conté.

Otra lectura, más reciente, "La misteriosa llama de la reina Loana", Umberto Eco, estoy de vacaciones en la hermosa isla de Holbox, siento el calor, recuerdo la tela de mi vestido en las rodillas; sentada en una especie de pórtico de la habitación en la que nos hospedamos, mi novio duerme en la habitación y escucho su respiración, también el mar, y las personas que se divierten en la alberca, el aroma, y el texto lo recuerdo perfecto, leí los primeros capítulos, una historia que también habla sobre la memoria de los libros...

En ella descubrí que le tengo miedo a perder la memoria, además de las cucarachas. Sería horrible descubrir que solo recuerdo las novelas leídas, pero no el vivido acto de leerlas.

P.D. Espero que también leas el texto del que te hablé y tengas una lectura especial para recordar: "Por qué olvidamos los libros que leemos"

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