Los guardianes del libro
El valor
que adquieren algunos objetos con el paso del tiempo es reflejo de su estética
y representatividad cultural. Ejemplos hay muchos, el plato en el que comemos
en un futuro podría ser una joya de museo de antropología.
Pero sin
duda hay piezas que desde su creación ya son valiosas, ese es el caso de la
Haggadah de Sarajevo, un hermoso libro de carácter religioso, creado en alrededor
de 1350 D.C. en el reino de Aragón. Es un libro que ha sobrevivido a los
tiempos más difíciles de la humanidad y sigue preservando sus páginas,
adornadas con hermosas ilustraciones con adornos de oro.
Es una
pieza que demuestra el respeto por otras culturas, al ser una pieza que han
protegido personas de diversas ideologías, en distintos conflictos humanos. Su existencia
ya es un hecho digno de contarse, pero sus aventuras por la historia son algo
que sólo podemos imaginar.
Por eso la
novela “Los guardianes del libro” de la escritora australiana Geraldine Brooks es una
hermosa ventana a las posibles aventuras de este manuscrito que lleva en sus
letras la salida del pueblo judío del antiguo Egipto.
La novela
narra de forma intensa las aventuras de este libro durante la expulsión de los
judíos de España; el viaje de una dibujante mora; el paso por los carnavales
italianos; los refugios contra los nazis y el intento de suplantación; antes de
ser resguardado en un museo bajo una cúpula que le promete subsistir a nuevos
peligros.
La mejor
parte de esta novela histórica es que la realidad siempre supera a la fantasía,
y la existencia de este libro y sus ilustraciones ya es un milagro en si.
Brooks simplemente agrega un ritmo agradable de lectura, descripciones atinadas,
intensas emociones y cambios en la línea de tiempo para descubrir los senderos
que recorrió el ejemplar de piel de oveja.
Es una
fantástica novela para apreciar aún más una bella obra de arte.



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