Añorando a Leonora o cómo construir a nuestros ídolos

¿Les ha pasado que desean un libro desde la primera reseña que escuchan de él y no pueden conseguirlo hasta años después?

Pues a mí me pasó con Leonora, el libro de Elena Poniatowska que cuenta en forma novelada la vida de Leonora Carrington (mi artista plástica favorita). Con la admiración que profeso a ambas mujeres el libro me pareció un indispensable en la biblioteca; pero, cuando se presentó, el precio de un ejemplar recién salido de la imprenta superaba mis capacidades.

Con ese deseo de corazón cuando por fin conseguí mi ejemplar fui muy feliz, y esa felicidad se desbordó de mi corazón con el primer capítulo. En las primeras páginas compartí las aventuras de una niña inglesa con un carácter fuerte y una imaginación prodigiosa y alentada por su Nana.

Más adelante la acompañé a una joven rebelde a los museos franceses de arte, y no pude más que incrementar mi admiración por la mujer detrás de las pinturas. 

Ya conocía los datos importantes de su biografía, pero en el relato de Poniatowska encontraba algo más; eran los detalles imaginativos y humanos, la imaginación desbordada, los miedos y ansiedades, la locura.

La siguiente vez que vi el cuadro de "La Giganta", en la exposición "Leonora Carrington" en el Museo de Arte Moderno, lo observé con nuevos ojos, los que veían con la lente de Elenita. 

El libro, como muchas otras biografías novelada, me dejó con más dudas. ¿De verdad Leonora estaba loca o sólo vivió en una época donde su sensibilidad no era comprendida? ¿Sus amores fueron más intensos que su amor? ¿Sus hijos son la maravilla que se cuenta?

De su valía, creatividad e intensidad de vivir no me quedaba duda, y la historia novelada de su vida lo reafirmó.

Al final, he construido una imagen de la mujer que admiro, con una remodelación de mi "edificio mental", al final así es como conocemos a nuestros ídolos, libres de la corrosiva cotidianidad.

Gracias Elena por presentarme a esa "Leonora", para completar a la mía. Leonora, la real, la que ya no respira pero vive, gracias por crear y jamás abandonArte. 

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