Vivir para trabajar; agradecer para vivir


Las historias de vida son un género literario que puede acercar más a las personas al entendimiento y al amor.

Muchas veces creemos conducirnos solos por el mundo, pero al escuchar o leer la historia de vida de alguien más, no percatamos de lo unidos que podemos llegar a estar con los demás miembros de nuestra especie; incluso si la geografía nos separa.

En ésta literatura encontramos desde los diarios, las entrevistas, o incluso las biografías, hasta algo que me gusta llamar los retratos literarios.

“La mesa”, del periodista mexicano León Krauze, es un compendio de entrevistas que recopila la historia de personas que habitan Estados Unidos, curiosos y valientes, que se atrevieron a sentarse con un desconocido para contarle su historia.

En general es un recordatorio de que el esfuerzo puede conseguir muchas cosas, pero también de la incertidumbre de la vida; su lección engloba lo importante de ser amable y agradecido para sobrevivir en el mundo.

No se crean que al leer “La mesa” encontraran algo parecido a las entrevistas de farándula, de esas que en el estilo pregunta-respuesta marean al espectador hasta disolver las voces del entrevistado y el entrevistador.

Por el contrario. Con la experiencia y legado de un Krauze; el autor revela las capas de personalidad del entrevistado, se ligan sus experiencias y la voz del intermediario desaparece para dejarnos una sensación de empatía más humana.

Al final terminaras sentado en una mesa; rodeado de La Ciudad, esa que está en nuestro imaginario colectivo, llena de gente vibrante de vida, cuyo mayor anhelo es una vida mejor, con trabajo y seguridad.

Cada narración es una probadita de la intimidad de los protagonistas; la narración hila emociones con sucesos casi cotidianos, y por eso, muy cercanas.

Simplemente te conecta.


“La mesa” no es un texto periodístico común; está más del lado humano. Y gracias a esa cualidad, se enaltece la práctica de la entrevista.

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